Ramon Rufat Llop


 (1916-1993)


El 28 de diciembre de 1916 nace en Maella (Matarraña, Franja de Poniente) del anarquista, agente de los servicios secretos republicanos y luchador antifranquista Ramón Rufat Lobo. Cuando tenía 21 meses perdió a su madre, Pilar, como consecuencia de la tristemente famosa la epidemia de gripe de 1918. En 1926, su padre, Antonio, maestro de obras, lo envió interno en el colegio que los padres dominicos tenían en Calanda y donde estudió Humanidades y Filosofía, dedicándose especialmente a la filología semítica. Instalado en Valencia, donde amplió estudios, poco antes de las elecciones de febrero de 1936, en las que venció el Frente Popular, hizo contacto con las Juventudes Libertarias y se adhirió. Cuando estalló la guerra, se trasladó a Barcelona y se integró en las columnas de milicianos de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) que partieron los frentes de Aragón, luchando todo en la zona de Alcubierre. En octubre de 1936 se incorporó en un grupo especial que, aunque integrado en la Columna Durruti, dependía del jefe del Ejército de la República en Aragón, el coronel José Eduardo Villalba Rubio; este grupo tenía por misión realizar acciones de guerrilla y servicios de información en la zona enemiga (obtener informaciones militares, realizar sabotajes, capturar prisioneros, rescatar compañeros atrapados en las líneas franquistas, etc. Con la creación del Servicio de Información Especial Periférico (SIEP), servicios secretos republicanos, en instancias del Consejo de Aragón, se integró en un grupo de 17 agentes (Francisco Ponzán, Agustín Remiro, Vicente Moriones, Saturnino Carod, Enrique Casaña, etc.), miembros de una sección secreta, que dependía directamente del Estado Mayor del Ejército Republicano. Realizó, entre octubre de 1936 y el 18 de diciembre de 1938, fecha de su captura por las tropas franquistas, más de 50 misiones en las líneas enemigas en Aragón y Cataluña. Una misión importante que se le asignó fue la preparación de la toma de la ciudad de Zaragoza por las fuerzas republicanas durante los meses de octubre y de noviembre de 1936. Su primera misión como agente del SIEP fue infiltrarse en Zaragoza el 15 de octubre de 1936 disfrazado de alférez del Ejército franquista y con documentación falsa a nombre de Ramón Rafols Lobo para obtener información valiosa (objetivos a bombardear, ubicación exacta de unidades militares fascistas, etc.). Sus informaciones fueron vitales durante la ofensiva republicana sobre Belchite y Quinto, en agosto de 1937, y durante la batalla de Teruel y su posterior conquista por tropas republicanas el 8 de enero de 1938. Cuando Teruel fue reconquistado por los fascistas el 22 de febrero de 1938, se entrevistó con Valentín González ( El Campesino ) con el fin de adoptar medidas para contener el avance enemigo. Después actuó durante la batalla de Aragón y por la sierra de Cuenca. En esta época también participó en la preparación de un atentado en Salamanca contra el general Franco. La última de sus misiones fue a la Sierra de Albarracín pero, tras producirse una filtración, fueron detenidos varios enlaces suyos y él mismo el 18 de diciembre de 1938. Juzgado, fue condenado a dos penas de muerte el 4 de marzo de 1939 por «espionaje» y por «perversidad». Pasó por varios campos de concentración y prisiones (Santa Eulalia del Campo, Calatayud, Torrero), además de dos simulacros de fusilamiento. En enero de 1941 la sentencia de muerte le fue conmutada por la de cadena perpetua y fue trasladado, reclamado por el Juez Especial de la Causa General, el penal madrileño de Yeserías, donde hizo trabajo en las oficinas como escribiente. Aprovechando este trabajo, falsificar su expediente carcelario, gracias a lo cual se le pudo aplicar la libertad condicional y pudo salir de la cárcel el 10 de agosto de 1944, esta falsificación nunca fue descubierta por la burocracia penitenciaria franquista. El mismo día que salió de la cárcel hacer contacto con el Comité Nacional de la CNT, el secretario del que era Sigfrido Catalán, y con el que no había perdido contacto durante su estancia en prisión. Fue elegido responsable de la organización del Comité Regional de Aragón de la CNT , que debido a las dificultades tuvo que hacerse con aragoneses de fuera de la región. También entró como miembro del Comité Nacional del Movimiento Libertario (ML) y fue nombrado su vicesecretario de Prensa y Publicaciones, encargándose, con el apoyo del Sindicato de Artes Gráficas de Madrid, de imprimir y difundir la prensa clandestina confederal. El 6 de octubre de 1945, en una cogida policíaca que implicó la caída de todo el Comité Nacional de la CNT, fue detenido. Por lo pronto en la cárcel de Alcalá de Henares, donde fue juzgado en consejo de guerra el 21 de marzo de 1947 y condenado a 20 años de prisión, en mayo de 1947 fue trasladado al penal de Ocaña hasta octubre de ese año, que fue enviado a la prisión de El Dueso, donde permaneció 11 años. El 27 de septiembre de 1958 salió en libertad condicional, tras haber redimido parte de la condena trabajando como escribiente, maestro, peón de taller y enfermero, para el Patronato para la Redención de Penas por el Trabajo ( el ladronato ). Tras una breve estancia en su Maella natal, marchó a Barcelona, ​​donde conoció Francesca Perelló ( Xesca ), con quien se casó seis días después de haberla conocido. Poco después pasó clandestinamente a Francia, donde consiguió la carta de refugiado político. Establecido en París, donde nacieron sus hijos Pierre y Héléne, trabajó en diversos oficios (construcción, química, almacén de papel, etc.) hasta que consiguió un puesto de trabajo en la Oficina de Refugiados Políticos del Ministerio de Asuntos Exteriores, que mantuvo hasta su jubilación. Asimismo realizó estudios de filología y de historia contemporánea, colaborando en investigaciones de la Universidad de Nanterre , publicando trabajos históricos en revistas especializadas, también se interesó por la filosofía. Partidario de una acción unitaria de toda la oposición antifranquista para acabar con la dictadura, participó en actos políticos en este sentido. Además de colaborar en la prensa libertaria ( Anthropos Asturias matériaux ,Suplemento de Solidaridad Obrera , etc.), en estos años fue corresponsal del periódico argentinoEl Correo de la Tarde . El 29 de enero de 1966 participó en el homenaje a Albert Camus y el 25 de mayo de 1966 en otro tributo al intelectual judío Émile Khan. En 1966 publicó en México el libro En las prision de España , que, con un prólogo de Diego Abad de Santillán, narra sus 20 largos años de cárcel. A partir de 1976 vivió a caballo entre París, Vilanova y la Geltrú y Barcelona. En 1977 fue guionista y protagonista de la película de Francisco Periñán Larga noche . En 1986 escribió un importante trabajo sobre su actuación en el SIEP titulado Entre los hijos de la noche , el cual obtuvo el Primer Premio Juan García Durán sobre memorias de la Guerra Civil, organizado por el Centro de Estudios Históricos Internacionales de la Universidad de Barcelona. Este trabajo fue publicado en 1990 en París bajo el título Espions de la République . Mémoires de un agente secreto pendant la guerre d'Espagne . En 1993 publicó "La reconstrucción de la CNT-ML en el Interior después de la guerra» en el libro conjunto La oposición libertaria al régimen de Franco (1936-1975) . Entre 1986 y 1993 fue miembro del consejo de redacción de la revista libertariapolémico . También hizo trabajos sobre Joan Peiró y Ramón J. Sender. Ramon Rufat Lobo murió de un paro cardiaco el 3 de noviembre de 1993 en Vilanova i la Geltrú (Garraf, Cataluña) - el mismo día de su muerte pasaba en el ordenador su estudio acabado sobre la clandestinidad libertaria entre los años 1939 y 1951, que más que una autobiografía se trata de un testigo, con muchas referencias y entrevistas - y sus cenizas fueron esparcidas en los alrededores del mausoleo romano de Fabara. En 2003 su libro En las prision de España fue editado por la Fundación Bernardo Aladrén de Zaragoza.

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Ramon Rufat Lobo (1937)

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Ramon Rufat Lobo

Ramón Rufat tenía 19 años y estaba batallando en el frente de Huesca cuando la Consejería de Defensa de la Generalitat le pidió que se incorporase al Servicio de Información Militar. Su cara de niño bien convirtió a este aragonés de la CNT en espía. Su misión: infiltrarse en la zona nacional y recoger información. Esa misión le valdría, al acabar la guerra, 18 años, 7 meses y 21 días de prisión. Ahora, Rufat depende de la gracia de Jordi Pujol para conseguir una pensión que le ha sido jurídicamente denegada, ya que le piden que su nombre aparezca en algún boletín oficial.
A Ramón Rufat le detuvieron los nacionales cuando intentaba salir de Zaragoza, lo sometieron a un consejo de guerra y lo condenaron a muerte dos veces, una "por espía" y otra "por perverso". "Yo tenía carita- de niño bien y les sentó fatal que fuera rojo, supongo que por eso me condenaron a muerte por perverso, además de por espía".Ramón Rufat comenzó su carrera de espía en octubre de 1936. La Consejería de Defensa de la Generalitat le pidió que se incorporara al Servicio de Información Militar (SIM). "Necesitaban muchachos que pudieran pasar por militares de derecha. Yo no quería dejar el frente. Estaba luchando, y lo de pasar al SIM me parecía como desertar". Con 19 años y carita de buen niño, Ramón Rufat se convirtió en Ramón Mir, y con documentación falsa pasó más de 100 veces de la zona republicana a la franquista.
Al principio, la misión de Rufat era únicamente acompañar a militares de las brigadas internacionales a terreno enemigo. "La mayoría eran rusos y, claro, yo tenía que dar la cara y contestar si a algún campesino se le ocurría preguntar algo". Poco después fue elevado al cargo de agente de información en solitario, en el frente de Aragón. Ya era espía. "En ocasiones informaba de las mismas cosas hasta tres o cuatro veces. Pasé la localización de una base antiaérea alemana y de su depósito de municiones cuatro veces. Pero si no teníamos aviones, ¡cómo íbamos a bombardear!".
La Generalitat tenía incluso una escuela de espías. "Estaba en la Rambla de Cataluña. Allí nos daban conferencias, nos explicaban las características de los aviones y barcos del enemigo, nos enseñaban a sacar fotografías...". Rufat aún se acuerda de una pequeña Leika con la que fotografió muchos secretos militares. También recuerda los intentos de modernizar el espionaje, utilizando radios y palomas mensajeras. Pero ni las radios ni los pichones acabaron la guerra en el SIM. Sólo unos cuantos, hombres de ideas republicanas, vestidos de alféreces y tenientes nacionales, consiguieron pasar información hasta el final. Contaban con sus pequeñas Leika, sus falsos pases, algunos enlaces y una enorme resistencia física.

Las prisiones

Sus excursiones acabaron un mes de diciembre de 1938 en el frente de Teruel. "Me detuvo un teniente de la Guardia Civil que días antes me había llevado en su coche desde Santa Eulalia (Barcelona) hasta Zaragoza. Cuando me vino a detener, el hombre no se podía creer que fuera un espía rojo. Él pensaba: si éste cuenta que yo lo he traído hasta aquí, me fusilan a mí primero. Y así estuvimos unos días: que si te detengo, que si no te detengo".De espía de la Generalitat, Ramón Rufat pasó a ser un experto en prisiones: Alcalá, Ocaña, el Dueso, Yeserías... Todos esos nombres y algunos más están en su lista de penales conocidos en sus 18 años, 7 meses y 21 días de preso político. Sus dos penas de muerte le fueron conmutadas, primero por la de 30 años de reclusión y luego por la de 20.
Tras seis años de prisión, Rufat se falsificó su propia libertad y consiguió salir de Yeserías. "Sólo estuve un año en libertad, porque al salir me integré en la lucha clandestina de la CNT y volvieron a detenerme". Después de cumplir 13 años más de cárcel, Rufat consiguió finalmente la libertad, pero ya no quiso quedarse en España. "Estaba harto de España. La gente ya se había acostumbrado a fingir y a mí el ambiente de la calle, con tanto cura y tanto guardia civil, no me gustaba".
Rufat salió de la cárcel, se casó, y fue andando hasta la frontera francesa. Allí le esperaba su mujer con dos billetes de tren para París. Permaneció en Francia hasta la muerte de Franco, momento en que decidió volver a España.
Ahora Rufat vive en un pequeño piso cerca de las ramblas de Barcelona, con su mujer y su hija, y reclama a la Generalitat una pensión que cree merecer. Sus manos, deformadas por la artritis, se mueven sin cesar cuando afirma que Ramón Rubial, presidente del PSOE, y Juan Manuel Molina, ex subsecretario de la Consejería de Defensa de la Generalitat, han certificado su paso por el Servicio de Información Militar. "¿Qué más quieren? En un boletín oficial no va a salir el nombre de un espía". Un espía al que Petit, en su libro Los espías españoles, dedica varias páginas, y que en otro texto anterior incluso fue dado por muerto: "Yo le llamé y le comuniqué que estaba vivito y coleando, y el hombre, asombradísimo, me invitó a comer".

http://elpais.com/diario/1984/05/21/ultima/453938410_850215.html

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